Qué significa ser mujer en el siglo XXI

Marìa Estela de Leòn

Santo Domingo.- Ser mujer en el siglo XXI implica, con frecuencia, tener que demostrar constantemente capacidades y exhibir niveles superiores de competencias y comportamientos, para acceder a espacios de toma de decisiones y ejercer liderazgo.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, resulta imprescindible reflexionar sobre el papel que desempeñan las mujeres en la sociedad contemporánea. Esta conmemoración, además de reconocer sus aportes a lo largo de la historia y en las distintas sociedades, busca colocar en el centro del debate la discriminación, la violencia estructural y la deuda social acumulada con las mujeres.

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer encuentra a las mujeres de la República Dominicana luchando por sus derechos y conquistando espacios sociales.  

Bajo esta premisa, es necesario preguntarse ¿De qué mujer hablamos?, a fin de identificar necesidades específicas y garantizar derechos. En este contexto es necesario poner rostros y nombrar las desigualdades, es el primer paso para proteger y garantizar derechos y el segundo; conciencia de clase, para identificar a cuáles sectores o grupos sociales pertenecen, a fin de dirigir la educación y las políticas públicas que permitan establecer necesidades y prioridades colectivas.

Si bien es innegable que en las últimas décadas las mujeres han conquistado importantes espacios, persisten barreras estructurales, techos de cristal y muros invisibles que limitan su pleno desarrollo. En la República Dominicana, más de la mitad de la población continúa enfrentando algunas condiciones de vulnerabilidad y exclusión que requieren atención urgente.

Un largo camino transitado, y aún están pendientes las demandas por la igualdad salarial y trabajo digno. Han transcurrido más de cien años de Seneca Falls, primera convención que defendió derechos de las mujeres y su Declaración de Sentimientos; y cuando costureras de fábricas textiles en Estados Unidos, en cuyos nombres y para honrar esas luchas y otras, se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Toca a esta generación seguir la lucha.

Otro desafío pendiente es el reconocimiento del trabajo no remunerado que realizan las mujeres, especialmente en su rol de cuidadoras. Esta labor, fundamental para la sostenibilidad de la sociedad, continúa sin ser adecuadamente incorporada en las políticas públicas. Es urgente promover programas educativos y acciones estatales que fomenten una distribución más equitativa de las tareas domésticas y de cuidado.

La pobreza sigue afectando de manera desproporcionada a las mujeres, quienes además están más expuestas a sufrir violencia a lo largo de su vida por razones de género. Persisten discriminaciones que dificultan su plena inserción en la vida política y en los espacios de toma de decisiones.

La persistencia de un sistema patriarcal, que se niega a irse, invisibiliza sus aportes y restringe el ejercicio pleno de sus libertades. Se cuelan por doquier los estereotipos sociales, mismos que continúan limitando a las mujeres para el ejercicio pleno de sus derechos políticos, económicos y sociales.

La violencia feminicida representa en la República Dominicana, uno de los rostros más dolorosos de esta realidad. Los 1,379 feminicidios registrados en el país en los últimos 16 años evidencian una problemática estructural vinculada a una cultura machista que aún se resiste a reconocer plenamente las libertades y los derechos de las mujeres, incluyendo su derecho a decidir y a decir NO sin temor a represalias.

Honrar honra. Gracias a las luchas de las obreras, campesinas, maestras normalistas, feministas, sufragistas y demás colectivos, y el acompañamiento hombres sensible al género y comprometidos con la sociedad, las mujeres pueden tener voz, escribir, votar, trabajar, viajar, divorciarse, heredar, reconocer a sus hijos e hijas, representarse legalmente, ejercer sus autonomías y participar en la vida política. Esa historia está escrita con el esfuerzo, el sacrificio y la valentía de mujeres que abrieron caminos para las generaciones presentes y futuras.

“La existencia humana no admite representación” Cada mujer tiene derecho a ser protagonista de su propia historia y a vivir con dignidad, igualdad y libertad.

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